miércoles, 16 de abril de 2014

Ranitas a fuego lento


Un viejo cuento urbano, probablemente nacido de algún experimento muy cruel, dice que para cocinar un conjunto de ranas en requerido ponerlas en una olla de agua fría y luego ir subiendo la temperatura lentamente hasta que se cocinen; ya que el echarlas en una olla de agua previamente calentada supone una violenta salpicadura provocada por el abrupto salto de los animalitos en su huida.

El tiempo convirtió el cuento en un sintético refrán: “Para hervir ranas, hay que hacerlo a fuego lento”.

Este refrán encierra para los lectores de este blog (hombres y mujeres entendidos en negocios) una buena metáfora para describir el concepto de “Diferencia Apenas Perceptible”. La DAP consiste en determinar cuál es la mejora mínima que hay que hacer para que sea perceptible por el público y cuál es la desmejora máxima que me puedo permitir aplicar sin que nadie lo note.

Ponemos un ejemplo: qué tamaño tiene que tener una botella de cerveza para que, produciendo menos litros, el público no note que está comprando algo más pequeño. Y cuánto porcentaje más de suavizante tengo que bonificar para que la gente lo compre porque sienta que llevó mucho más. Fracasar en cualquiera de las dos pruebas implica tener ranas saltando lejos de mis góndolas. El éxito implica la cena lista (aunque francamente ya no tengo mucho hambre).

Este criterio, como hemos detallado, se utiliza mucho en el marketing de packaging (envoltorio) pero implica una profunda mirada filosófica sobre cada acción estratégica que tomamos. Qué tan promocional tiene que ser una campaña, qué tan explícito tiene que ser un descuento, qué tan trascendente tiene que ser una innovación tecnológica, etc. Y la otra cara de la moneda: qué cosas tiene mi producto y el cliente ni las mira, implicándome costos innecesarios; qué servicio o producto puede discontinuarse de manera menos traumática, qué descuento no mejora la relación con el cliente ni posibilita mayores ventas.

La diferencia apenas perceptible sirve para el marketing personal de la misma manera. Los gestos hacia los demás deben ser al menos “perceptibles”, sino simplemente se pierde el “golpe de efecto”. Cualquier cambio actitudinal busca un impacto y entender dónde está la frontera de la percepción es fundamental para la optimización.


Gerardo Damián Amado
Licenciado en Marketing




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