Con la intención de conversar o
de aprehender algo nuevo, es común que en las reuniones sociales exista la
predisposición a interrogar a personas con determinadas profesiones. Tal es el
caso de los señores médicos que terminan diagnosticando alguna verruga de
alguna tía ausente mientras comen un sándwich de miga en un cumpleañitos.
En el caso de los profesionales
del marketing, los interrogatorios suelen tener un tinte de escepticismo. Esto
ocurre debido a una falta de conocimiento de la actividad y del aporte de las
técnicas vinculadas. Poco a poco, a medida que se van raqueteando las
diferentes consultas se va mejorando la credibilidad y finalmente se despierta
la más ansiosa de las curiosidades.
En consecuencia, las conversaciones
que empiezan con un
-
¿Y qué es lo que hace un
marketinero …?”
(entendiéndose el término de manera
peyorativa)
terminan con un
-
“¡Tengo un negocio para hacer
que es excelente!
Vos que sabés de marketing…
¿Qué opinás de crear un tubo para papel higiénico
con luz led?”
(juro que esta anécdota no es
inventada)
Los negocios no son ideas,
ocurren luego de poner una idea en movimiento con mucha inversión de tiempo,
dinero y energía. Cuando un individuo tiene una idea y esta no se convierte en
un negocio multimillonario depende, en gran medida, de que esa idea se quedó en
el terreno de los unicornios y las hadas.
¿Cómo se cocina un negocio, cuál
es la receta?
Tener una idea no garantiza el
éxito pero es el punto de partida de cualquier emprendimiento. Supongamos el ejemplo
de nuestro creativo de inodoros…Un día se levantó de la cama y dijo:
“Eureka! Portarrollos de papel
higiénico iluminados!”.
Paso cero: concretado. La idea
que nos convoca es un portarrollos para no tener que encender la luz para
higienizarnos.
Paso uno: ¿Existe en el
mercado? Supongamos que hacemos una “investigación seria” de mercado y
descubrimos que existen de madera, de plástico, de metal, motorizados pero ningún
portarrollos iluminado; concluimos el paso uno descubriendo que nuestro
producto es único.
Paso dos: ¿Existe mercado?
Ampliando la investigación precedente descubrimos que hay una población adecuada
de excéntricos ansiosos de iluminar su papel higiénico de manera elegante.
Paso tres: Costos. Cuanto sale patentarlo,
producirlo, empacarlo, publicitarlo, promocionarlo, armar la primera partida, venderlo,
entregarlo, garantizar su funcionamiento, etc. Este paso es anterior a ponerse
en movimiento, implica comprender el nivel de compromiso económico y de
voluntades que se requiere para llevar a la realidad nuestra idea. Sacar esa
idea de Narnia y llevarla al mundo real.
Paso cuatro: Conseguir el
dinero. Cómo conseguir inversionistas, cómo presentar la información de un
negocio y comprometer a los que pondrán el dinero en acción.
Paso cinco: Ejecutar lo
planificado. Llevar a la acción todo lo que se valorizó en el paso tres.
Paso seis: Analizar las
divergencias entre lo planificado y lo ejecutado, con el propósito de corregir
el rumbo y mejorar el rendimiento del negocio.
Paso siete: Volver a pensar…
Usualmente el mundo de los
negocios es terreno de los luchadores de la resiliencia. Para tener éxito hay
que levantarse una y otra vez. Es un lugar donde el impacto es estadístico, mientras
más intentos, más chances de triunfar. Como solía decir mi papá: “Fracasar no
es morir, es volver a empezar”.
Licenciado en Marketing


No hay comentarios:
Publicar un comentario