Hace un par de
post prometí avanzar sobre conceptos económicos y financieros para definir un
precio (Ver El escalón...). En particular, el lanzamiento de un
producto nuevo y su correspondiente precio se encuadran en una situación más
general que se da en muchos negocios: Los proyectos de inversión.
También hablé
en otro post de la concreción de ideas (Ver El fracaso de los creativos...) y de la dificultad de cuantificar muchas veces las implicancias de un
determinado proyecto.
Cuando buscamos
“proyectos”, o “proyectos de inversión” en internet, nos encontramos con
palabras tales como: coste de oportunidad, VAN, TIR, tasas de descuento,
rentabilidad y rápidamente abandonamos los videos explicativos por encontrarlos
muy engorrosos de seguir. Salvo casos excepcionales.
Vamos con un ejemplo
simple:
Imaginemos que no
tenemos dinero propio y sacamos un préstamo en el banco por $100 y que tenemos
la feliz idea de ponerlo en un plazo fijo. Para hacer más simple el ejemplo
imaginemos que lo hacemos de hoy para mañana. Pedimos $100 prestados y firmamos
que devolveremos $140. Depositamos los $100 en un plazo fijo imaginario de un
solo día y el banco nos entrega $126 a la mañana siguiente. Como prometimos $140
y nos dieron $126 no queda otra que pagar $14 al banco. Mal negocio.
Ahora supongamos
que cuando nos prestan esos $100 pesos, volvemos a prometer $140 pero en vez de
ponerlo en el plazo fijo que nos ofrecen decidimos comprar una lapicera y
conseguimos que alguien nos pague $ 160 pesos por ella. Al día siguiente
devolvemos los $140 y nos quedaron $20.-. Creo que esta vez nos fue mejor.
En el primer caso
la tasa que nos cobra el banco es de $40 pesos sobre $100 (40/100=40%) y la
tasa que paga por nuestro depósito es de $26/$100 es decir 26%. Para poder
definir una tasa es preciso estipular también en que tiempo desde que se
inmoviliza el valor ocurre ese gasto. En este ejemplo hipotético sería el 40%
diario y 26% diario.
Cuando vendemos
la lapicera, hallamos un negocio de 60% de rentabilidad que podemos ejecutar en
un día. Y eso nos permitió ganar $20.
Decidir, implica
elegir una opción entre varias. La ganancia que supuestamente hubiésemos
obtenido por cada una de esas “varias” descartadas se conoce como “coste de
oportunidad”. El coste de oportunidad es una rentabilidad supuesta que hemos
perdido de ganar al optar por una opción diferente. En nuestro ejemplo, cuando
poníamos el dinero en el plazo fijo nos perdimos de ganar unos supuestos $60 en lugar de $26.
¿Qué pasa si el
comprador de la lapicera me quiere pagar dentro de 5 días? para poder devolver
los $140 al banco tendré que pedir prestado el dinero a otra persona, digamos un prestamista, que me da $140 pero me pide que le devuelva $280 en 5 días.
Cuando el comprador de la lapicera me entrega los 160 pesos…He perdido 120 pesos!!!.
Esta nueva situación nos ilustra dos cosas: la primera es que el dinero hoy
tiene más valor que el dinero
recibido en el futuro y la segunda es que una
pérdida de atención en las cuestiones temporales del dinero nos puede hacer
perder mucho.
El primer
supuesto consideraba que no teníamos dinero propio (cabe aclarar que nunca
dijimos de donde sacamos los $20 y $120 pesos que perdimos, pero no seamos tan
estrictos, es solamente un ejemplo simple). Todo el análisis tiene igual
validez cuando utilizamos dinero propio. La diferencia radica en que vamos a comparar
más los costes de oportunidad (opciones para invertir) que los costos del
capital (incurrencias para obtener el dinero).
Cuando la
situación se hace más real y los porcentajes no se aplican solamente sobre los
100 pesos, sino sobre los montos recargados de manera sucesiva y trabajamos con
tasas efectivas, nominales, mensuales, anuales, etc. Se vuelve de vital
importancia tener herramientas sólidas para poder analizar un negocio en el
futuro…
Procesemos bien
esto, que la seguimos el miércoles que viene…
Licenciado en Marketing


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