Los extremos son sitios donde nunca es conveniente pararse. En los negocios, esta premisa, es particularmente importante si pretendemos resistir los embates de los ciclos económicos. Algunas de las prácticas más saludables tienen su foco en el desembarco de capitales en diferentes países que ofrecen mercados diversos entre sí. Tal es el caso de empresas que tienen sedes en México, Brasil y Argentina. Difícilmente existan condiciones desfavorables en los tres países simultáneamente, salvo que se trate de una crisis económica de escala mayor.
Otra polaridad que es bueno mantener en equilibrada proporción es el desarrollo del marketing y el desarrollo de finanzas en la empresa. Muchas veces la rentabilidad está ligada a la venta, pero cuando no lo está, definitivamente se apoya en los proyectos de inversión de capitales.
Los productos son un buen foco de actividad, pero los servicios asociados pueden brindar una expansión de valor que nos permita posicionarnos mejor.
Incluso dentro de los productos podemos establecer distinciones entre aquellos que con un grado de madurez mayor permiten obtener un volumen de ingresos altos y aquellos productos que por su singularidad y novedad permiten una mayor rentabilidad.
Los objetivos planificados en obtener ventas u obtener ganancias también deben ser modulados, ya que suelen ser mutuamente excluyentes.
La presencia actual de tremendas barreras a las importaciones también nos hace pensar que es conveniente equilibrar los mercados internos con el trabajo que hacemos fuera del país para venderle a mercados externos.
La innovación y lo clásico suelen tironear la mente del consumidor para llevarla a su terreno, dando lugar a otra polaridad interesante a tener en cuenta.
Sea como fuere, estos pares ordenados rigen en la salud de cualquier negocio. Tomarlos en cuenta es algo de significativo peso para darle valor a nuestro impulso.
Gerardo Damián Amado
Licenciado en Marketing


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