Hace algunos años
se desarrolló en base a la observación de diferentes terapeutas exitosos de EUA
un modelo de comunicación conocido como PNL (Programación Neuro-Linguística)
que declaraba tener un método para cambiar la forma en que percibimos nuestras
experiencias. Apoyándose en el paradigma lingüístico que establece un
significado para cada significante, este modelo defendía la idea de que, con
sucesivos diálogos, podía cambiarse el “mapa interno” de nuestra mente con el
propósito de modificar actitudes o sensaciones no deseadas en el mundo real.
El modelo fue más
allá estableciendo una clasificación de los individuos entre visuales,
auditivos y kinestésicos (mezcla de tacto, gusto y olfato) y especificaba
comportamientos típicos de estas características con el fin de utilizar los
estímulos más apropiados para modificar ese mapa.
Luego, el modelo
pasó a ser un método de modificación conductual, técnica para vendedores que
querían vender más, manuales para amas de casa desesperadas e inclusive se
llegaron a dictar cursos para seducir mujeres en los bares. Todos ellos pagando
sumas exorbitantes de dinero y prometiendo el control total del universo
circundante. Se ofrecían incluso descuentos para quien replicara la venta en
otros trabajando bajo el esquema de “referidos”.
Algo de todo esto
suena mal, ¿qué será?
Para empezar nada
tiene de malo el identificar a terapeutas exitosos y averiguar cuáles son los métodos
que utilizan para ayudar a sus pacientes. Generar un modelo psicológico tampoco
parece algo poco profesional.
Muchos modelos
clasifican personas, de hecho, las clasificaciones psicográficas son muy útiles
para la definición de segmentos en investigaciones de mercado de marketing sin
entrar en terrenos peyorativos.
Lo que me suena
mal, por lo menos a mí, es la creación de un método que sirva para torcer
voluntades o manipular personas. Estos modelos alcanzaron tanto “ego” que aseguraban
cosas que terminaron convirtiendo a todo el tema en una pseudociencia new age.
La clave de por
qué no funciona
Elija un
individuo al azar, prepare su plan de manipulación y después de comenzar la
conversación con un: “Voy a utilizar una técnica para que hagas lo que yo
quiero”, comience el procedimiento. El fracaso está garantizado. Esto ocurre
porque la mente es un campo dinámico, es el sistema más adaptativo que podamos
encontrar y tiene su propio mecanismo de defensa.
Una conclusión: no
existen caminos fáciles. Nunca pierda la conciencia.
Gerardo Damián Amado
Licenciado en Marketing


Qué tema tiraste, Gérard! A quién no le tienta conocer los secretos para conseguir la dócil voluntad del otro en algún momento? Y sí, coincido totalmente, sobre todo en lo del "ego"... también me disparó, entre otras cosas, recuerdos de la película "Sin Límite", aunque era otro el planteo. Siempre siempre cierta la conclusión: desconfíe de los caminos fáciles; no pierda la conciencia! Hasta el próximo. Gracias!
ResponderEliminar¿Sin límite es esa película que habla de una pastilla que mejora las habilidades cognoscitivas no? Si es esa es muy buena película. Sobre todo cuando plantea que la bolsa ya no hace rico a nadie que ya no lo sea. Genial. Gracias Pupiniu!
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