miércoles, 28 de mayo de 2014

El escalón intangible hacia el precio


Detrás de todos los productos que pueden encontrarse en el mercado existe una buena porción de talento, ingenio y esfuerzo que materializan la identidad del mismo. Las fábricas, talleres o artesanos independientes van perfeccionando el resultado hasta alcanzar el nivel deseado y, en muchos casos, intentan producir sucesivas mejoras para distinguirse de la competencia.

Los costos: concretos, tangibles y medibles, dan una idea bien definida de cuáles son las implicancias asociadas con la fabricación. Luego aparecen los montos por comercializarlo y promocionarlo; y finalmente todo lo que se necesite pagar para llevarlo hasta las manos del consumidor. El comprador en cuestión paga el valor que ponemos como precio y todos contentos, pero…

¿Cómo se armó ese precio?. Determinar un costo total puede ser un trabajo arduo cuando se requiere recopilar variada información para poder calcularlo. Pero el precio, es determinado por una serie de factores algo más abstracta que un cálculo de costeo.

Cuando estamos hablando de bienes commodities, es decir, productos genéricos e indiferenciados (respecto de los oferentes) tales como: soja, trigo, maíz, girasol, sorgo, cebada forrajera, aceite de soja, etc. La determinación del precio la define prácticamente el mercado: demandantes y oferentes. Así muchas veces escuchamos expresiones como “El precio de la soja aumentó un tanto por ciento en tal período”. Son precios que evolucionan de acuerdo a las condiciones de mercado y son de difícil, cuando no imposible, estipulación unilateral.

Muy distinto es el caso de los precios de producto en mercado abierto. Allí, la definición puede hacerse partiendo del costo determinado, definiendo un margen de utilidad deseado y calculando el precio. Es entonces cuando caemos en una trampa mortal: pensar que la rentabilidad la definimos de manera arbitraria.

¿Qué tomar en cuenta para la definición de la rentabilidad?

La rentabilidad tiene que estar apoyada en algo que a partir de este momento denominaremos “valor”. Este “algo” es lo que permite mover el precio con consecuencias siempre agradables y constituye un elemento de marketing de raíz rotundamente perceptual.

Si yo poseo el último lingote de oro del planeta, indudablemente, tendré un elemento valioso por su escasez. Lo mismo podría decirse del último vaso de agua potable o de la oportunidad de aprovechar el último Joule proporcionado una fuente de energía. Ese “valor económico” corre la línea de precio hacia arriba o hacia abajo dependiendo de como afecte ese valor al precio.

Pero también existe el llamado “valor del marketing” cuando una empresa trabaja sobre una marca, ésta se hace reconocida y el precio de algo genérico se posiciona muy por encima de los costos de un producto de igual calidad.

Este elemento que parece trivial o digno de libro de negocios fantasioso tiene una marcada participación en mercados como el de la industria textil, donde se cambia permanentemente el fabricante de las prendas bajando costos y la marca prevalece para poner un precio posicionado.


Finalmente, para definir un precio de manera armónica con las finanzas de la empresa tiene que pasar por un par de filtros más, pero eso se los dejo para otra entrega del blog ;-)



Gerardo Damián Amado
Licenciado en Marketing

miércoles, 21 de mayo de 2014

Buy N´Large y la saturación publicitaria



Cuando era pequeño solíamos visitar a mi Tía las tardes de domingo. Parte del paseo consistía en apreciar el sonido del tren muy de cerca, ya que su casa estaba en un lateral de las vías en Martin Coronado. Lo que para mí era una aventura: escuchar los bocinazos del tren, sentir la vibración en el piso y el sonido de la enorme formación desplazarse; para mi tía era una experiencia totalmente inocua (ni siquiera registraba el fenómeno). Un día se me ocurrió preguntarle por qué no le prestaba atención, su respuesta fue:

“Pasa tan seguido que ya me acostumbré, querido”

Mi tía, sin saberlo, estaba transmitiendo la mejor definición de saturación publicitaria.

En muchas ocasiones se cree que la publicidad “mientras más impacte, mejor” pero la realidad es que las personas estamos equipadas con una mente muy adaptativa. Un buen ejemplo de esto es la notable velocidad con la que un recorrido que nos produce vértigo, deja de hacerlo si se vuelve frecuente.

Los carteles publicitarios están en todos nuestros recorridos frecuentes y en la mayoría de las ocasiones no producen la compra del producto deseada por sus promotores.

La empresa ficticia "Buy N´ Large" (compre a lo grande) que aparece como un monopolio que concentra la totalidad de oferentes en el futuro lejano de la película Wall E, publicita en carteles holográficos productos que ningún habitante del “Axioma” repara en observar, dado que están concentrados en sus ordenadores portátiles.

De la misma manera, las publicidades en época de eventos tan mediáticos como es el caso del mundial de fútbol puede pecar de repetitiva o poco diferenciada. En estos días pueden verse decenas de comerciales que prometen viajes a Brasil con sistemas de puntos para acompañar a la selección y son totalmente anónimas para la mente del consumidor.


Los invito a realizar el siguiente ejercicio: Identifiquen 5 empresas diferentes que ofrezcan algo en torno al mundial y escriban qué ofrecen. Si coincide con la realidad en la siguiente tanda publicitaria que vean, estoy escribiendo en vano…




Gerardo Damián Amado
Licenciado en Marketing

miércoles, 14 de mayo de 2014

La importancia del tatuaje de Optimus Prime


La vida es un camino donde estamos en permanente búsqueda de significados. Desde nuestros primeros comienzos con “casa”, “mamá” y “perro” hasta el día que abandonamos este mundo las palabras proyectan imágenes en nuestras mentes, imágenes que reflejan mucho de nosotros ya que no existe percepción libre de identidad.

El tatuaje que define nuestro bando en un combate de universalidades, esa imagen, ese dibujo, ese símbolo, tiene la responsabilidad de identificarnos y separarnos del resto…por más violenta que esta separación resulte.

La diferencia entre poner un negocio y forjar inmortalidad está trazada por la importancia del valor de nuestra marca. Si un hombre de negocios no valora su reputación, está condenado a repetir su actividad hasta ser olvidado.

En sus inicios la "marca" nació como respuesta a la necesidad de los artesanos que buscaban dar una impronta a su arte, poder identificar una obra propia y separarla del resto. La reputación en esos tiempos tenía tanto peso que bastaba con ver el símbolo para evocar al correspondiente maestro.

¿Cómo se construye una marca?

La marca debe ser única: Es una creación propiamente dicha y debe ser lo más original posible. Si se parece a otra marca o si constituye un símbolo conocido, hay que pensar nuevamente.

La marca debe ser fácil de pronunciar: Lo que no se entiende, se transcribe mal o es de difícil retención en la memoria no está hecho para durar.

La marca debe ser respetuosa: No sabemos qué tan lejos llegaremos, si nuestra marca trasciende fronteras es importante que no represente nada ofensivo para otra cultura, religión o lengua.

La marca debe ser invocadora: Su grafismo y mensaje debe estar en concordancia con nuestro servicio y/o producto.

La marca es el rostro de la empresa: Es embajadora de todos nuestros valores y no debe nunca ser bandera de principios no consecuentes con los nuestros.

Gestar una marca y acompañarla en su desarrollo es un trabajo que debe ser tomado con mucha responsabilidad y con plena conciencia.




Gerardo Damián Amado
Licenciado en Marketing

miércoles, 7 de mayo de 2014

El futuro de Daria: la auditoría.



Si tomamos una hoja en blanco, dibujamos un círculo por cada integrante de una organización y asignamos flechas en líneas punteadas para representar el desagrado de un individuo hacia otro y con flechas de líneas enteras para representar su agrado  tendríamos una primera aproximación a un Sociograma.  

Hace algunos años un señor rumano descubría esta manera muy simple y rápida de graficar las relaciones humanas. Las personas que reciben muchas flechas enteras tienen rol de líder. Las que reciben muchas líneas punteadas no son muy queridas por el resto.

Una herramienta muy interesante para poder entender como interactúa la gente en una organización, quien es aislado, cuales son los subgrupos informales y por qué no…qué puesto darle a la persona con la que nadie disfruta trabajar.

Un buen sociograma nos indica claramente quien es la persona que tendrá un mayor compromiso y una menor dificultad para hacer la tarea de auditor interno o controller.

Para poder ejercer esa tarea correctamente se requiere un grado de distancia con el resto de la organización que impida las confusiones o los malentendidos y el menor grado de afectividad posible para ser más objetivo.

No todas las puertas abiertas son para los amigables, sociables, simpáticos y carismáticos. De hecho, para este rol ninguna de esas cualidades son requeridas o deseadas.


¿Existen los auditores amigables? ¿Qué opinan?


Gerardo Damián Amado
Licenciado en Marketing