miércoles, 13 de agosto de 2014

Al filo de las decisiones


La decisión es una de las acciones más importantes que nos definen. Decidimos todo el tiempo, muchas veces en el día. Algunas decisiones son acciones, algunas otras son no-acciones. Trazan nuestro destino y definen luego de ese trazado nuestras posibilidades de decisión futuras. En este contexto, me animo a decir, que gobiernan un 96 o 97% de nuestro destino. El otro 4 o 3% es la suerte.
Cuando escucho a una persona comentar “no tengo suerte” generalmente ese comentario viene precedido de una serie de decisiones mal tomadas que ni siquiera se expresan de una manera concienzuda. Se enumeran como si un “ello” hubiese ejecutado las acciones. “Pasó que se rompió tal cosa”. “Se acabó tal otra” “Justo se dió que….” Cuando en realidad la “tal cosa” que “se rompió” no fue mantenida adecuadamente, nunca se revisó la disponibilidad de “tal otra” y lo que “se dió” podía anticiparse sobradamente.
Tomar decisiones no es algo sencillo. Suele requerir datos organizados, información, y cierta habilidad para intuir lo que no puede verse. Es un terreno donde gozamos de la conciencia de la información y donde nos abandonamos al destino de lo desconocido.
El éxito no puede tener una receta, menos aún en el caso de las decisiones pero como en el caso de los tratamientos médicos puede tenerse un protocolo o secuencia de trabajo.
La nota de hoy, es sobre algunos de los modelos de decisión que pueden aportar a nuestro día a día.

Ponderación numérica.
Poner situaciones en términos numéricos permite muchas veces definir cuál es el grado de importancia que se le asigna a cada opción. 
Es más sencillo comparar números del 1 al 10 que conceptos.


Lo importante y lo urgente
Eisenhower decía que rara vez lo importante es también urgente. Antes de tomar decisiones es conveniente definir su secuencia de ejecución.  Clasificar las decisiones en términos de su importancia y su urgencia nos permite determinar qué ejecutar inmediatamente, qué postergar, qué programar y qué delegar.


Decisiones tardías y precoces
Elegir el momento apropiado para ejecutar la toma de decisiones es un arte, ya que con el correr de las horas la información es más rica, la incertidumbre se reduce pero el beneficio de su implementación también. En mi criterio, a medida que pasa el tiempo la decisión toma un valor mucho menor. No decidir, es una decisión que puede confundir mucho a su equipo. Si no reúne suficiente información es conveniente comunicarlo y definir fechas límite para efectuar el “salto de fé”.



Demonización de opciones
Cuando decidimos entre dos situaciones generalmente tendemos a hacer un listado de PRO´s y CONTRA´s, sin embargo, el considerar una característica como una “CONTRA” implica una demonización de la misma. Existe un modelo conocido como “modelo de la banda elástica” que propone el utilizar el concepto de “qué me ata” vs “qué me impulsa”. Esta manera de enfocar la decisión reduce la posibilidad de que una cuestión perceptual afecte nuestro juicio.



Resumen
Independientemente de los modelos con los que contemos para sistematizar nuestras decisiones, se trata de un proceso que depende de nuestra capacidad de superar los miedos. Establecer una anatomía de situación y poder desglosar el problema en partes, es un ejercicio que debemos incorporar y practicar ante cada situación emergente.



Gerardo Damián Amado
Licenciado en Marketing

2 comentarios:

  1. Qué bárbaro! Me querés decir de dónde sacás estas fotos tan buenas?
    Es cierto: siempre estamos decidiendo, hasta por omisión. Que no hay que confundir con que nosotros tengamos el control de todo todo el tiempo (la tentación de omnipotencia, o de creer que "siempre tengo absolutamente todo bajo control" viene de Adán y Eva...).
    También pensaba en que hay que hacer el ejercicio de "soltar": digo, porque a veces uno planea y se pone un objetivo y cree que haciendo A+B+C va a dar por resultado D... cuando tal vez salga una G. Desde lo más trascendente de la vida hasta lo más simple, como cuando me pierdo el colectivo en la nariz (puteada larga) y resulta que un minuto después me subo a uno en el que viajo sentada (a diferencia del que perdí), y cómodamente veo por la ventanilla que sobrepasamos al que había perdido. O que llego para un momento exacto de algo, que de la otra forma me hubiera pasado por alto.
    Su blog es una ballesta que tira millardos de flechas que se multiplican en otras tantas de ideas y siguen rebotando hasta el infinito. Gracias!

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  2. Ojalá fuera el fotógrafo de tan buenas imágenes...

    Interesante diferencia planteada entre decidir siempre y controlar siempre.

    Creo que está bueno decidir sobre uno mismo, sobre nuestras acciones. Cuando tratamos de cambiar a las personas o entornos es cuando se generan ansiedades propias de querer "controlar" cuestiones que escapan a nuestro territorio.

    Sin entrar en disertaciones religiosas creo que quién sea que haya diseñado todo debe tener un plan bastante pormenorizado de las cosas, bastante "redondito" y es lo que percibimos cuando ocurren estas fortunas que describís con el ejemplo del colectivo.

    Gracias por la lectura del blog y por los comentarios nutritivos.

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